Políticas
Derechos de imagen
Última revisión: 2026-09-28
Nadie puede usar tu cara ni tu voz como si le pertenecieran, y el derecho boliviano parte de ese principio. En esta página repasamos, sin tecnicismos, qué protege la Constitución Política del Estado, qué agrega el Código Civil, por qué no es lo mismo ceder que licenciar, qué puntos tiene que dejar escritos un acuerdo con una marca y qué hace la plataforma cuando una producción llega por el formulario de booking.
Lo que reconocen la Constitución y el Código Civil
El artículo 21, numeral 2, de la Constitución Política del Estado reconoce a toda persona el derecho a la privacidad, la intimidad, la honra, el honor, la propia imagen y la dignidad. El artículo 130 crea la acción de protección de privacidad, con la que puedes pedir a un juez conocer, objetar, corregir o hacer eliminar los datos tuyos guardados en archivos o bases de datos, públicos o privados, cuando afectan tu intimidad, tu propia imagen o tu honra. En el plano civil, el artículo 16 del Código Civil establece que cuando se comercia, publica, exhibe o expone la imagen de una persona lesionando su reputación o decoro, ella o, en su defecto, su cónyuge, descendientes o ascendientes pueden pedir al juez que haga cesar el hecho lesivo, y extiende la misma regla a la reproducción de su voz. Los artículos que le siguen protegen el honor y la intimidad.
Lo que la ley boliviana no hace es detallar cómo debe pactarse el uso comercial de la imagen de una modelo, una actriz o una creadora: no existe una ley general de protección de datos personales y ninguna norma exige cláusulas concretas. Por eso, en la práctica del mercado, el uso de imagen se acuerda por contrato escrito, y lo que no está escrito no está autorizado. Todo lo que sigue describe esa práctica y lo que la plataforma exige en sus propios acuerdos, no un mandato legal.
Ceder no es lo mismo que licenciar
Hay dos términos que muchos contratos mezclan, a veces con mala intención. Cuando cedes derechos, entregas el control del material: la otra parte lo explota con amplitud, a menudo sin fecha de término y sin fronteras. Cuando licencias —o autorizas un uso—, la imagen sigue siendo tuya y solo habilitas lo que el papel enumera: tal pieza, tal medio, tanto tiempo. En una sesión de catálogo, una grabación de UGC o una jornada de feria, lo normal es licenciar. Si te plantean una cesión total, pregunta para qué la necesitan, léela con calma y, si decides firmarla, que tenga un precio propio y claramente más alto.
Lo que el contrato escrito debe dejar claro
- Medios: los canales concretos. Las cuentas de la marca en Instagram, Facebook o TikTok; su catálogo por WhatsApp o su tienda en línea; impresos; señal abierta o cable; vallas, banners y paneles en la calle; salas de cine; material de punto de venta o de un stand en una feria como Expocruz. Lo que no figura en la lista no queda autorizado.
- Territorio: hasta dónde llega la difusión: únicamente Bolivia, algunos países vecinos, toda la región o el planeta entero. Cuanto más amplio el alcance, más vale la autorización, y el monto tiene que reflejarlo.
- Plazo: el día en que el uso empieza y el día en que termina. Una acción de Día de la Madre puede necesitar tres meses; una colección, entre seis y doce; pasar de dos años ya es mucho para un acuerdo equilibrado. Un «para siempre» casi siempre es una cesión disfrazada de licencia.
- Exclusividad: si, mientras dure el acuerdo, te comprometes a no aparecer para la competencia directa de la marca, por ejemplo otra operadora de telefonía o otro banco. Como te cierra puertas, se paga por separado y se define con precisión: qué rubro, qué alcance y cuánto tiempo.
- Contraprestación: cuánto se paga por la jornada y cuánto por los derechos de uso, en bolivianos, con fecha de pago. Si tienes NIT emites factura; si no, la empresa practica la retención que corresponde y te entrega el comprobante. Lo que se paga por «la sesión» no incluye automáticamente el uso de las imágenes.
- Inteligencia artificial y réplica digital: entrenar modelos con tu rostro o tu voz, crear un «doble digital», clonar tu voz o alterar sintéticamente el material no se entienden incluidos en ninguna autorización general. Si una marca los quiere, se pactan en una cláusula propia, con plazo, medios y pago separados, y con el derecho a revisar el resultado antes de su publicación.
- Contexto de uso: si tu imagen puede asociarse a productos distintos del pactado, a mensajes políticos o religiosos, o a contenido para adultos. Por defecto, no.
Firmar sabiendo qué firmas
Solo puedes consentir lo que entiendes. Antes de aceptar tienes derecho a saber qué se va a producir, para qué marca, dónde y durante cuánto tiempo se va a ver, en qué países y cuánto te van a pagar. Un «sí» arrancado a la carrera, o una hoja de cesión escondida entre la planilla de asistencia del set, no es un consentimiento informado. Puedes aceptar unos usos y rechazar otros, pedir el contrato con días de anticipación, mostrárselo a una persona de confianza o a un abogado y exigir que te entreguen tu ejemplar firmado.
Retirar la autorización
Una autorización se puede revocar, pero la revocación mira hacia adelante: desde que la retiras no deberían aparecer usos nuevos. Lo que ya se difundió dentro de lo acordado conserva su validez, y si te bajas a mitad de una campaña pagada quizá debas asumir consecuencias según el contrato. Conviene, por eso, negociar desde el principio plazos cortos y bien delimitados en lugar de contar con poder salir más tarde. Aparte de cualquier contrato, si el uso de tu imagen daña tu reputación o tu decoro, el artículo 16 del Código Civil te permite pedirle a un juez que lo detenga. La revisión legal de este texto precisará cómo opera la revocación en cada supuesto.
Tus fotos de aplicación no son una autorización de uso
Las tres o más fotos que subes al formulario de aplicar existen para que el equipo conozca tu perfil, y nada más: enviarlas no nos da permiso para mostrarlas en esta web, en una red social ni en una propuesta a una marca. Se guardan cerradas, según lo que explica la política de privacidad. Si con el tiempo te seleccionan y aceptas tener una ficha visible, eliges tú, imagen por imagen, cuáles aparecen, y puedes hacer que cualquiera de ellas desaparezca el día que lo decidas.
El papel de la plataforma
El formulario de booking obliga a la marca a declarar, desde el primer mensaje, en qué medios quiere usar el material, en qué territorio, durante cuánto tiempo y con qué exclusividad. Con esos datos armamos la propuesta de uso de imagen antes de cualquier producción, con cada punto por escrito, y tú la lees y la aceptas de forma expresa antes de posar o de grabar. Si más tarde la marca quiere algo más —otra red, otro país, más meses, un doble digital—, se negocia de nuevo y se paga de nuevo. No firmamos en tu lugar: acompañamos, dejamos constancia y revisamos que el contrato recoja lo que se habló.
Cine, televisión y producciones audiovisuales
En una producción de cine o de televisión el uso de imagen se pacta igual, pero con más variables: distribución en salas, plataformas de streaming, festivales, versiones dobladas, promoción. La Ley N.° 1134 de 2018, que creó la ADECINE, ordena el sector audiovisual boliviano y no reemplaza tu contrato: la autorización sigue siendo individual, escrita y con las dimensiones anteriores. Para producciones internacionales el pago puede expresarse en dólares; en ese caso el contrato indica la moneda, el tipo de cambio de referencia y quién asume las comisiones bancarias.
Solo talento adulto
Bolivia Casting no trabaja con menores de edad, sin excepciones. No recibe aplicaciones de chicas que no hayan cumplido 18 años y no tramita permisos de imagen de menores, ni siquiera con la firma del padre, de la madre o de un tutor. Una producción que busque niñas, niños o adolescentes tendrá que buscarlos por otra vía.
Consultas y copias
Mientras tengas un acuerdo en curso puedes preguntarnos qué cubre, pedirnos una copia de lo que firmaste o plantear que se retiren usos que no sean centrales, usando el formulario de contacto. Frente a cualquier papel que te pongan delante —nuestro o de otra agencia de Santa Cruz, La Paz o Cochabamba—, consultar a alguien independiente es tu derecho y no una falta de confianza. En el journal, la guía sobre derechos de imagen en Bolivia recorre un contrato cláusula por cláusula.
Alcance de este texto
Lo que acabas de leer resume criterios generales aplicables en el Estado Plurinacional de Bolivia. No es asesoramiento legal ni sustituye el contrato de cada producción. Se trata de un borrador: el operador de la plataforma, que está en proceso de formalización, lo hará revisar por un abogado boliviano antes de publicar la versión final.